Elevar los estándares de calidad en la producción de música y sonido para la escena requiere conocer un mapa de tecnologías aplicadas pero sobre todo entender la relación de esas tecnologías con el artista y el público.

Bajo el título de “El Tejido Artístico-Técnico”, Sebastián Verea, director del área de Artes Sonoras, trabaja en un texto que pronto será publicado y que replicaremos en el sitio.

Aquí el abstract:

El Tejido Artístico-técnico.
Un nuevo mapa para pensar la escena.

Los aspectos cualitativos de una obra de arte escénico –concebida como resultado de un proceso de producción- están determinados por variables que existen en las esferas del pensamiento –terreno conceptual donde el artista concibe la obra-, de la producción –el universo técnico del que dispone el artista para la producción- y del consumo –el escenario real y conceptual en la cual la obra es percibida por el público-.

El tejido artístico-técnico es el entramado en el que se tejen las relaciones entre esas esferas. Es un mapa de la zona en la que coexiste el universo conceptual del artista con sus conocimientos de las herramientas de las que dispone, entendiendo esa zona como un lugar desde donde pensar el arte. Un mapa que, en perspectiva, muestra las esferas de creación, producción y consumo como un continuo en constante evolución y modificación. Pero por sobre todo, el tejido artístico-técnico es la trama en la que –notémoslo o no- se está pensando el arte.

El texto da cuenta de la importancia de concebir la obra desde el tejido artístico-técnico para extender el horizonte de pensamiento y creación del artista en el escenario actual y futuro, y propone caminos para lograrlo; ampliando los conocimientos de la esfera de producción, explorando métodos de trabajo que unifiquen el pensamiento y la producción propiamente dicha como un proceso continuo y sinérgico, y delineando un mapa completo de las tecnologías disponibles en la esfera de producción –mapa que contiene el modo en el que esas tecnologías interactúan- para luego naturalizar esos conocimientos a través de un ejercicio de “olvido” de lo aprendido, de modo que intervengan orgánicamente en los futuros procesos de creación.

El lugar desde el que concebimos una obra determina el resultado de nuestra producción artística. Este mapa pretende ampliar los horizontes de ese lugar.