¿Cuántas veces Internet nos salvó la vida? | Superorganism (2018)

No puedo ser objetiva hablando sobre la música que escucho. Tal vez esa sea una mala manera de empezar.



Recuerdo estar escuchando música en YouTube, recuerdo llegar sin querer a una canción particular, sonaba “Something For Your M.I.N.D.”, calor de cagarse en Montevideo, verano 2016-2017, cuando nada, nada en absoluto tenía sentido en mi vida. Recuerdo buscar la letra y empezar a cantarle arriba, recuerdo escucharla en loop camino a casa después del trabajo. Recuerdo llegar a casa y mostrarle a mis roomates lo fantástica que sonaba esa canción YouTube-core. Recuerdo escucharla sin parar hasta que desapareció, de un día para el otro, de todas las plataformas habidas y por haber. Empecé a buscar y en foros encontré todo tipo de teorías, hasta que era un nuevo proyecto de Damon Albarn (????). Sobre autores no había información, deduje que eran jóvenes experimentando. No le erraba.


Tiempo después revive, pero esta vez con videoclip y de la mano venían un par más, “Nobody Cares” y un tiempito después aparecióIt’s All Good”. A su vez empiezan a promocionar su disco y finalmente aparecen videos de ellos tocando en vivo, les conozco las caras y la formación. Ahí empecé a entender todo.


Recomiendo mucho observarlos detenidamente, son una especie muy extraña.

38197340_1826355567452488_5826402082264973312_nÚltima hoja del libro del CD donde se muestra el mensaje que le enviaron a Orono y que horas después ella respondió con una contribución.

 

2 de Marzo de 2018, el álbum sale a la luz.
Esta banda es una creación de esas que nacen en Internet, la historia no se las voy a contar porque ya está por todos lados. Estos enfermos de la música están arrasando con todo y a nadie, al parecer, le importa.

Voy a lo que nos interesa… el sonido.

Es un disco con infinidad de capas, texturas que te ahogan el oído y hasta pueden llegar a molestar, pero lo más hermoso son las ganas de bailar.
Un excelente manejo de sintetizadores y samples, lo mismo con los arreglos corales. No podemos ignorar la particular sencillez de la voz de Orono y su imagen súper frágil en el escenario.

Son virtuosos del ritmo y lo podemos ver acá:


Sí, una estética muy millenial, young folks y seguro a los conservadores no les gustará ni un poquito, pero justamente es ahí donde los admiro, están siendo disonantes en un mundo donde constantemente se quiere mutear todo eso. Y a mí me importa poco, a ellos también.

Es un álbum súper divertido, abre y cierra a la perfección. Hasta se podría hablar de cierta conceptualidad pero mejor tratarlo por arriba, es un disco para sentir, bailar, cantar y divertirse. ¿Positivismo? No, tiene sus tonos grises, sus momentos de melancolía y podría mencionar que hasta un poco de rabia. Una tracklist con sonidos brillantes que confunden y no te dejan entender, pero todo apunta a lo sensorial y, si ese fue el objetivo de ellos, lo lograron. Dicen que lo que más los atrajo fue mezclar sus influencias, no puedo parar de pensar que uno de los ejemplos que dan es “Ocean Man” de Ween, majestuoso, probablemente uno de los factores que me hacen quererlos un poco más.

No paro de pensar que este es un álbum debut sumamente delicioso y disfrutable, no paro de recomendarlo y sé que tal vez puede sonar demasiado pop pretencioso al principio, demasiado cargado, pero lo escucho como una pequeña obra maestra que poco a poco va a ir tomando su lugar y como uno de mis tesoritos que Internet me regaló.


Obviamente después de toda esta wholesomeada no puedo calificarlos bajo, les doy un 10, pero objetivamente probablemente sean un 7,5.


Vengan de a todos.