Amanecer

Recuerdo que una vez intenté hacer una selección de discos que escuché que mantienen la sensación de letargo o solemnidad de manera constante e ininterrumpida, música que podría haber sido compuesta por un ser totalmente ajeno a la ironía. Rápidamente me di cuenta de que la búsqueda era inútil, pues hasta el disco más sincero siempre fallaba con una canción, un acorde, una palabra o simplemente una nota en que se rompía ese ambiente delicadísimo y que hacía que se desmoronara aquel castillo de naipes que tan pacientemente había colocado. Pero un día, después de un par de años sin escucharlo, me volví a topar con él. Esta persona posee esa magia que nadie explota, que es la habilidad de crear atmósferas puramente letárgicas, que nunca decaen ni se detienen. Digo nadie porque la mayoría de los músicos que se propone compilar sus creaciones siente la necesidad irresistible de no quedarse mucho tiempo en esos ambientes o directamente no los generan. Tal vez les parezca que tratar de inspirar un ambiente contemplativo y triste en el escucha resulte poco interesante o no está dentro de sus objetivos como artista.

Some people say
“Arise! Arise! Arise! Live friend live!”
I say: “Die.”
I say: “Shade yourself.”
I say: “Shine what precious light you have into caves
And when it dies out, stay in there”
I say “find life where you foolishly saw graves.”

Pero él no ve en esto un límite, sino una fuente inagotable de creatividad.

Este es un trabajo austero: sólo se vale de su guitarra y su voz (con sus característicos overdubs), y es la limitación lo que hace que su trascendencia sea mayor. Infinidad de composiciones grabadas en aparatos de baja fidelidad se perdieron en el olvido, la mayoría con buena razón, pero aquellas que trascienden llegan a ser mucho más valiosas que las canciones con los arreglos más elaborados. A veces es posible hallar esas piedras que dentro ocultan un brillo enceguecedor para el que se toma el arduo trabajo de partirlas y mirar en su interior más profundo.

That was me —treasure hunting, I would bury what I found
That was me —the gold digger, underground

Pero no abundan.

Una tradición de artesanos de los paisajes sonoros le precede, y se nutre inevitablemente de ella, bañándola con la sensibilidad de su época y su entorno musical. Busca lo atemporal, desde su humilde lugar subjetivo. En las canciones se puede escuchar una montaña, un árbol y el tímido sonido de un río que fluye por encima del terreno para desembocar abrupta e inevitablemente en el mar. Su voz es esa corriente irregular y zigzagueante que corre atropelladamente hacia ese punto final, un stream of consciousness. Algunas canciones terminan con un silencio repentino que trae consigo una paz inmensa. No porque la sonoridad sea abrumadora, sino al contrario: esos calmos sonidos ya hicieron su trabajo, por lo que no hay que prolongarlos más de lo suficiente. Es en el acorde final y esos segundos de silencio en donde se nos da un lugar para la contemplación y se hace eterno.

There’s a ringing in my ears that’s faint and high
And when I listen close to it, it says “…”

Los treinta segundos siguientes dicen demasiado.

Sus letras acompañan esa sensibilidad pastoral, las referencias a la naturaleza abundan y las ilustraciones de sus discos no hacen más que confirmar esa fijación. Tiene una conexión profunda con ella y la describe como si la estuviera experimentando por primera vez, agobiado por las sensaciones que se imprimen en su mente. No se limita a evocar a su entorno, lo personal siempre está más que presente, porque lo natural es lo que lo inspira a ensimismarse y a explorar sus pensamientos y emociones, que se funden con lo que lo rodea.

I have been told
That my skin is exceptionally smooth
But what good is that?
When to get to my heart
You have to crawl through tight tunnels of sharp rock

Quizás no valga la pena seguir escribiendo.

Pero cuando llegue el punto final voy a ser aquel cínico que cree que todo es rebuscado y pretencioso. Un número en una escala no corresponde acá y no creo que este disco merezca más que estas reflexiones ambiguas, porque cualquier intento de objetividad destruiría la frágil emotividad que, para mí, logró.

And of course that I’m flawed also…
And then it stopped

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