Darle o encontrar su sentido: Harsh Noise y Kazumoto Endo

Encontré oportuna la idea de comenzar un artículo sobre el tema mientras, escuchando Harsh Noise, pensaba en esto: en su total terquedad, es prácticamente imposible que un rudimentum teórico musical y dogmático acepte este género como música; pero esa sentencia, de no aceptar el noise crudo como música, es similar e igual de despreciable a un crítico de arte argumentando que no podría analizar o disfrutar pinturas abstractas por el hecho de que estas prescinden de toda figuración conocida.
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Fotografía algo antigua de un chico nipón tocando un instrumento sobreexplotado que le vale mierda utilizar.

Hay casos similares con varios géneros musicales. Está la pequeña relación —en su abstracción— entre ambient y noise; el ambient remotamente podría ser aceptado como música por un dogmático, el noise no, y un poco más adelante veremos esa diferencia. El Harsh Noise sustancialmente siempre va a ser una controversia. Está eternamente en una contradicción con incontables estándares establecidos por la música de occidente y oriente.

¿Por dónde se contradice? Desde muchos principios estéticos tradicionales, como distintas posturas de armonía, hasta uno de los más curiosos que radica en que una grabación de Harsh Noise tiene mucha más información que sonido. Ahí la diferencia clara con el ambient que mencionaba antes. Así se da resultado a una pieza de Harsh Noise: toda la información se traduce en ruido o viceversa.

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Espectros. Canción de Ambient (arriba) vs. canción de Harsh Noise (abajo). Mayor presencia de colores cálidos implica más información sobre sonido.

Pero, ¿cómo le agarran gusto y en qué se basan?

Obvio. Hay charlatanes en ambos bandos: los detractores y los partidarios. Está el dogmático impresentable (o pseudo-dogmático (?) —es que nunca fundamentan lo que dicen…) que cree que absolutamente todo tipo de sonido en el mundo debe seguir sus características o principios arbitrarios. Y por el otro bando está el pretencioso, el pseud, el snob, el ‘cuda, el imbécil que sigue modas instintivamente sin importarle qué significan o qué sentido tienen con el fin de seguir a una persona o colectivo. Ya viste, en práctica, los dos son básicamente la misma porquería.

¿Es acaso la abundancia de ruido sobre el sonido la que lo hace mucho menos —armónicamente hablando— predecible, y es por esto que tiene fieles adeptos que lo ven atractivo o interesante? ¿O no tiene sentido escuchar ruido ‘”molesto'”?

Hace tiempo leía una interpretación muy interesante del Harsh Noise hecha por los miembros de un dúo musical. Este era un dúo japonés proveniente de Osaka, llamado Incapacitants. Ellos son los precursores —junto con Merzbow— de todo el género y trataban de explicar lo que hacían más o menos (no textualmente) así:

Incapacitants lo define como la última sombra del Rock. Desde el mismo nacimiento de la música, la humanidad ha derivado el placer de esta en forma de histeria, sexo y paz. Para mantenerla en los límites, la histeria se ha manifestado en los primeros tambores de la música de tribus, después rápidamente a Beethoven sacudiendo el teatro con mucha furia y luego, otra vez rápidamente, en el punk, el metal y la música industrial. Estos últimos abrieron el intento de desfigurar la armonía en el siglo XX porque muchos estaban cansados de la misma; así es como nacen exponentes de la música atonal, música concreta, ambient y varias formas de música experimental con germen dadaísta. Luego llega el Harsh Noise, como la sustancia de todo lo que te ha llegado a gustar detrás de todos los géneros. Antes de la revolución industrial, el sonido más ruidoso eran las orquestas y los truenos, pero después nuestro oído ha ensordecido y, para satisfacer la demanda de sonidos impresionantes, nació lo que estás escuchando ahora: un tipo hecho mierda que compite con truenos, toses y melodías para encontrar un estado mental distinto, lo cual debe ser el sentido de la música según explican.

Esta explicación le da sentido a los principios de este género. La etimología de su palabra de cabecera “harsh” viene a significar “duro” o “estridente”. En distintas fuentes comanda este concepto: el Harsh Noise lleva al límite al género que le precede (el Noise en sí) dotándolo de imponentes walls of sound que estremecen al espectador.

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El dúo tomando quién sabe qué y planificando cómo justificar las pajas mentales de los jóvenes que los escuchan.

Como esa, hay más interpretaciones. Una razonable es el efecto lisérgico que crea la wall of sound (en este caso, mucho más agresiva que la tradicional), dando al espectador una experiencia sometida a sonidos agresivos y constantes que impulsan a imaginar distintos ambientes y situaciones.

Parecen un montón de pajas mentales hasta que de verdad creés sentirlo. Aquí terminando de dar la pequeña introducción a este género, presento la última razón que es lo bien que puede complementarse con un collage de sonidos y samples, y aquí justifico el protagonismo de Kazumoto Endo en el título. En 1999, el japonés debutaba con su álbum While You Were Out (BOXmedia) tratando de darle un giro de tuerca a la escena japonesa. Y quién sabe si te abre una puerta a ese mundo de ruido y locos de mierda (Incapacitants, Killer Bug, Merzbow, Kevin Drumm, etc.) que, te aseguro, saben lo que hacen.

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While You Were Out (BOXmedia, 1999)

While You Were Out cautiva desde el primer segundo con su canción homónima que está impregnada de un sample con parecido tribal y música de alguna marcha intrascendente. Y así va progresando el álbum con un Kazumoto disparando ruidos mecánicos estrepitosos sobre samples random de música Disco y música que probablemente encontró en vinilos abandonados que jamás volvió a tocar. El panning de este álbum es insólito y la distribución de los samples está magistralmente mezclada con la pared de ruido. Hay un despliegue técnico impresionante en términos de producción, lo cual me hace creer que la persona detrás de esto sí tiene un propósito fijo y ha invertido mucho tiempo haciéndolo. Ya te digo, es lo más cercano a “digerible” en este género y te va a dar una idea a lo que va esta música sin tratar de espantarte.

¿Tiene sentido escuchar esta música? El sentido lo das vos si te evoca algo. Lamentable o afortunadamente (a tu criterio), si no te gusta no dejará de haber gente que lo halle extraordinario; y, a final de cuentas, por eso es música. Sería injusto y ridículo no llamarle música. No esperés que te guste a la primera. Y para qué engañarse si es verdad: esto no es para cualquiera, así como ni siquiera el pop es para todos.