Paul McCartney | Egypt Station (2018)

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Una de las más importantes y talentosas figuras de la historia de la música popular está publicando un nuevo disco y, aunque todos sentimos la necesidad de prestar un poco de atención, lo cierto es que en el fondo nadie pone mucha pasión en defender esta clase de trabajos nuevos de los artistas baby-boomers. Decir que está bien, eso es muy aceptado y bien visto. Como si el mérito importante no fuera la música en sí misma si no el hecho de que la consigue hacer a su edad. Pero sugerir que hay que tomar tan en serio un nuevo álbum de Paul McCartney como cualquier cosa nueva que publique quien sea el artista hip del momento es considerado un sacrilegio por muchos que se consideran “mejores” que la multitud (a todo esto: ya pasó más de un mes desde que se armó un alboroto por el nuevo Travis Scott y me pregunto ¿a alguien le sigue importando esa cosa a la fecha de hoy?).

De hecho, McCartney ha estado muy activo todos estos años. Y en los recientes ha lanzado una cantidad bastante notable de buen material. Tengo que admitir que sigo siendo un importante fan de canciones como “My Valentine” y “Early Days”. Todo siempre con estilo pero cargado de humildad. Es casi como si no intentara llamar la atención. La queja más notoria que tengo es que la voz de Paul se siente resquebrajada (y notablemente más ahora que hace cinco años). Por lo demás, su habilidad compositiva es aún muy envidiable, y su personalidad asertiva hace que los temas capten la atención de uno. Egypt Station tiene la apariencia de ser otra sofisticada colección de pop/rock melódico con ansias de recordarnos las épocas en que la música popular no era tanto una creación de un productor si no de un conjunto de intérpretes.

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Paul McCartney – New (2013)

Una vez que consigas superar el hecho de que “Fuh You” es un desastre de épicas proporciones podrás tranquilizarte un poco y escuchar lo bueno que el álbum tiene para ofrecer, lo cual no es tan diferente en términos de calidad a lo que recibimos cinco años atrás en New (si hay algo que se le puede criticar al disco es que no tiene una personalidad muy distintiva, es más de lo mismo). Es un trabajo bastante ambicioso musicalmente, con gran variedad de opulentas composiciones, con errores aquí y allá pero enmendados por las ideas de un tipo que tiene una experiencia de más de medio siglo liando con los problemas de su arte. Es un trabajo de segundo nivel para McCartney, pero un trabajo de segundo nivel suyo aún es bastante bueno. Lo que sí, es una escucha que se siente fragmentada. Es inconsistente. Tiene sus cosas buenas y malas muy mezcladas. ¡Es un trabajo que te entrevera!

Lo ciertamente positivo:

  • Es una cosa bonita ver que Paul nunca enganchó en la moda actual de escribir letras que no se entienden de qué carajo hablan. En canciones como “Confidante”, “Back in Brazil” o “Despite Repeated Warnings” siempre se entiende perfectamente a dónde es que Paul está intentando llegar, y los resultados no suenan pomposos ni nada. Por el contrario, parece música mucho más honesta que los sonetos indescifrables que se escriben hoy en día. “People want peace / a simple release from their suffering” parece un mensaje demasiado directo y trivial como para un músico de esta época. Todo tiene que estar camuflado bajo metáforas de metáforas. ¿Simplifica McCartney un poco las cosas? Puede que sí, pero en la música a veces hay que hacer eso. Obscurecer un mensaje no lo hace más inteligente o más real. El efecto es totalmente opuesto.
  • La ensoñadora, casi que adormecida, aura musical del estribillo de “I Don’t Know”. El arreglo de teclado no es nada complicado, pero engancha. Y el piano queda precioso, Nunca haciendo que su presencia se note demasiado, pero siempre colaborando de manera que te puedas enfocar en el instrumento y seguirlo a lo largo del tema sin aburrirte.
  • Las maderas en “Happy With You” recuerdan a algunos de los más delicados trabajos de Joni Mitchell. La canción es un homenaje a los sesentas, naturalmente. Hasta el timbre de las guitarras es muy reminiscente de aquellas épocas. Como tema es algo inerte, pero indudablemente bonito.
  • La combinación de dos guitarras en oídos opuestos en “Who Cares” no sólo suena bien,  sino que recuerda constantemente que uno está escuchando a una banda grabando una canción tal cual la interpretan y no a un par de productores grabando overdubs en un estudio.
  • Hay unas cuantas secciones musicales realmente creativas en “Back in Brazil” que amplifican el mensaje del tema, como el tan “tropical” solo de vientos en el minuto 1:15 o cuando más tarde la banda grita “Ichiban!” en perfecta sincronía tal cual fueran una multitud de manifestantes.
  • Macca suena genialmente energético en “Caesar Rock”. Una de sus pocas interpretaciones aquí que puede compararse a la de las grandes canciones de su juventud.
  • El momento de “Despite Repeated Warnings” en que la banda repentinamente ataca es uno de los momentos más “YEAH, ROCK!” que he escuchado un largo tiempo. Si hay algo que no le puedo criticar a Paul es que sabe no ser demasiado predecible composicionalmente. Esa es la clase de sofisticación a la que me refiero cuando hablo de su música.
  • Escuchen todo lo que hay para oír en “Hunt You Down”: el cencerro en la percusión, el cortante tono de la guitarra sonando casi como un relámpago (recuerda a “Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band”), los coros de fondo muy al estilo “Sympathy for the Devil”, los bronces atacando con toda la fuerza del mundo en el riff principal, etc. Las otras dos partes del tema no están a la altura, pero “Hunt You Down” ya de por sí es suficiente para justificar la existencia de Egypt Station en su totalidad.

Lo que no funciona:

  • Naturalmente, la voz de Paul deja muchas cosas que desear.
  • La idea de un tipo de 76 años cantando canciones como “Come On to Me” cae un poco pesada. Digo, cuando Paul canta “You know we can’t be seen exchanging information” yo me pregunto… ¿es qué acaso está intentando levantarse a una menor o algo por el estilo? Queda muy raro. Bueno, supongo que el correcto modo de disecar estas letras es simplemente entenderlas como meros guiños inocentes a viejas canciones de los Beatles.
  • El que las canciones sean cortas también puede ser un problemita. Hay temas que se sienten poco desarrollados. Paul quedó tan en el pasado que aún no le agarró la mano a la onda de crear temas que sean más que una serie de versos y estribillos repetidos sin notables modificaciones.
  • Lean las anotaciones que McCartney escribió para las letras de estas canciones en Genius para entender que al tipo no le importa realmente tanto lo que está cantando. En general son trivialidades sin mucho peso.
  • “Who Cares” termina como si nada, de manera anticlimática y sin esfuerzo. Hay ocasiones en las que Paul parece quedarse atascado creativamente.
  • El tramo medio del álbum, desde “Fuh You” a “Do It Now”, no tiene tanta energía como para sostenerse completamente. La escucha se vuelve agotadora.
  • “Fuh You” es, como ya aclaré, un vergüenza total. Suena a un anciano intentando hacer una canción de pop/rock moderna basando en lo poco que ha escuchado en la radio (como Imagine Dragons y bandas de ese estilo) sin pensar mucho acerca de qué es lo que vale realmente la pena imitar y qué no. Ese estribillo es un desastre.

En resumen, la gracia es saber qué escuchar. Personalmente pondría a Egypt Station a la altura de New. Definitivamente no lo pondría más arriba, pero sería injusto también dejarlo en uno de los estantes de abajo. Esto es quizás lo más cercano que tenemos hoy en día a música nueva que refleje el espíritu de las grandes épocas de cambios en los sesentas. En pocos años ya no quedará ningún vestigio vivo de dicho espíritu, y ahí quizás nos daremos cuenta que se ha perdido mucha cosa invaluable últimamente.

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Paul Simon – In the Blue Light (2018)

Por cierto, Paul Simon publicó un nuevo disco el mismo día que McCartney. Son regrabaciones de canciones viejas, pero es genial y vale la pena que lo escuchen. La diferencia esencial entre Simon y McCartney es que Simon no ha quedado atascado creativamente en épocas pasadas. Parece estar mucho más actualizado y con ganas de explorar nuevo territorio. Así que échenle una ojeada a ese álbum. Háganlo incluso antes de escuchar Egypt Station.

 

Nota final:

7.0/10