Insides | Euphoria (1993)

euphoria-insides

Ese cover art es hermoso.

Guitarra, samples, piano, bajo y voz fueron los ingredientes para crear el álbum debut de este de estudiantes ingleses —Kirsty Yates y Julian Serge Tardo— quienes venían de un post-rock hijo de My Bloody Valentine y This Mortal Coil; una banda más de los noventa pero jamás nombrada ni siquiera por Simon Reynolds. Under My Skin I Am Laughing fue el álbum donde Kirsty Yates sacó su voz y le puso melodía a letras que hablan sobre amor y dolores mientras un Dimitri y el Julian le daban soniditos que, para el momento, eran un poquito innovadores.

Captura de pantalla 2018-10-01 a la(s) 18.08.17

La cuestión es que Earwig no duró más de dos años y automáticamente se adentraron en secuenciadores y sintetizadores, creando uno de los trabajos pioneros en lo que fue desvincular la música de máquinas del aspecto “frío” y “masculino” que la década de los ochenta nos había dejado. Algunos años después llegó el Homogenic de nuestra diosa y hoy con frecuencia escuchamos música electrónica “con emociones” y lloramos un montón.

Es un álbum sumamente suave pero la poesía de Kirsty Yates lleva todo a una posición pasivo-agresiva donde el odio viene en formato dulce y acogedor. Nada nuevo para quienes hayan escuchado James Blake por ejemplo. Siempre es bueno conocer la raíz, en este caso, de cuando los beats se animaron a sonar tristes. La voz viaja en línea recta con una melancolía estúpidamente sensual acompañada por un minimal techno algo visceral.

“I wanted to make something melodic. Something uplifting. Something devastating. Something with a lightness of touch. Something with resonance. Something with sadness. Something with complete and utter joy. As a kid, I can remember a saying that we had when we were laughing really hard at something, and it coincided with eating sweets. There was a feeling/pain that I can remember getting at the sides of my face, between my jaw and going into my ear”.

Kristy Yates, The Quietus, 2/11/2011

a-306803-1418100658-9684-jpeg

Sinceramente el inicio del álbum no me convence, pero es cuestión de esperar unos segundos porque “How long could I hold your attention? / Would you wait another week? / A year? / Five years? / Sounds to me like you have too much time on your hands”  y acá es cuando entendí que las letras me iban a hundir. Quiero resaltar el track número cuatro —mi favorito—, “Distractions”, el cual denota la influencia de sonidos orientales y una leve ironía. Me sorprende cómo con tanta tristeza y oscuridad en ningún momento se separan de lo sexual. Morbo. Por lo que pude ver por ahí estos dos se enredaban con frecuencia y al parecer la sufrían bastante. Van desde extremos de desconcierto y no entender cómo mierda entregarse a lo que tanto quieren, hasta odiar y repudiar a los enamorados porque mirá que lame que son.

Quiero que si le dan oreja a este disco le presten atención a las letras, puedo asegurar que muchos se sentirán identificados con este poemario (sí, poemario). Me fue muy bonita la experiencia de, después de varias escuchas, sentarme a leer las letras a la par de cada canción y entender un poco más la estructura y el todo.

7/10 porque es genuino y yo no pretendo mucho más.

Nota final:

7/10