James Blake | Assume Form (2019)

assumeform

Probablemente no haya sido el primero en hacerlo, pero creo que James Blake fue quien tuvo más éxito a la hora de traer sonidos más electrónicos y fríos al terreno del R&B y el pop. Su trabajo a lo largo de esta década, combinando la estética underground más mecánica de los ritmos del future garage y el dubstep con una performance vocal distinta a la que se había visto hasta ese momento, ha resultado ser extremadamente influyente en el sonido del pop como lo conocemos hoy en día, al punto de haber llegado a colaborar con artistas de la talla de Beyoncé, Kendrick Lamar y Travis Scott.

Aun así, tengo la sensación de que es un artista que puede resultar polarizador en cierta forma; cuando su sonido es mayormente consistente en cuanto a estilo —hasta el punto de que puede resultar repetitivo para algunas personas—, se hace difícil poder recomendarlo a quien no le parezca atractivo.

james20blake20car20cover
James Blake – If The Car Beside You Moves Ahead (2018)

Assume Form, sin embargo, se propone intentar cambiar un tanto el estilo, pero no de la manera en que uno esperaría después de haber escuchado “If the Car Beside You Moves Ahead”, el primer single que James Blake sacó el año pasado. Aquel tema iba en una dirección que recordaba más al estilo de los primeros EPs que sacó en 2010, tenía un sonido más wonky y se construía en base a vocal chops manipulados de una manera magistral que, junto con el instrumental, ayudaban a generar una atmósfera atrapante, casi claustrofóbica. Desgraciadamente, esta canción no está presente en el disco y, aunque un tanto decepcionante, es entendible considerando hacia donde apunta este álbum.

Verán, cuando salió “Don’t Miss It”, primer single de este disco, se puso sobre la mesa la discusión sobre cómo a James Blake siempre se le refirió usando el término “sad boy”, entendiendo ese término como forma de decir que el solo hecho de hablar abiertamente sobre sus sentimientos en una canción era algo que había que remarcar porque no es “normal” en un hombre. Y es curioso, porque la misma canción era básicamente una oda a la superación personal, un relato de cómo salió del estado de depresión en que se encontraba.

A partir de esto es que podemos empezar a ver uno de los principales cambios en el disco con respecto a los anteriores; la narrativa que se nos presenta en Assume Form es mucho más esperanzadora que en los anteriores álbumes, donde la gran mayoría de las letras refieren a la relación que mantiene con su pareja y el amor que siente por ella, todo muy wholesome. El sentir de las letras es replicado a su vez por la performance vocal característica de James, en temas como “Can’t Believe the Way We Flow” o “I’ll Come Too” se mantiene ese tono suave y calmado, pero se puede llegar a sentir la pasión latente.

El otro cambio principal que presenta Assume Form —y la razón por la que “If the Car Beside You Moves Ahead” no aparece en este— es la dirección que toma en cuanto a la producción. Empezamos a observar un acercamiento más directo al pop y al trap, como podemos notar con la presencia de gente como el ya mencionado Travis Scott; el conocido productor de trap Metro Boomin; la estrella pop que definió el año pasado, Rosalía; el ex-miembro de Outkast, André 3000, y el cantante Moses Sumney. La influencia pop no solo se queda en las features, obviamente: incluso en canciones como la ya mencionada “Don’t Miss It”, observamos el uso de percusión típica del trap combinada con los conmovedores arreglos de sintetizadores, propios de los trabajos anteriores de Blake. Este disco es lo más cerca que ha estado James Blake de ser considerado pop mainstream y no lo digo precisamente como algo malo. Es una mezcla de elementos bien lograda en su mayoría.

Ahora bien, por mucho que me pese decirlo, no creo que sea un disco completamente sólido. Sé que queda un poco raro haber explicado todo lo que hace bien durante la mayoría de la reseña para acabar diciendo que no me convenció por completo, pero, honestamente, aunque hay muchas cosas buenas en el disco, hay partes que no me terminan de cerrar.

5ppfvko
Travis Scott – Astroworld (2018)

La primera —y creo que más obvia— es la presencia de Metro Boomin. Los temas en donde él aparece como feature son los más discordantes con la temática que intenta plasmar el disco, desde la producción hasta las letras — aunque lo segundo ya corre más por cuenta de Travis Scott y de Moses Sumney. Este último, dentro de todo, concuerda un poco más con el resto del disco, pero “Mile High” me parece muy discordante con todo lo demás: las actitudes de Travis y de James se sienten completamente distintas entre sí y definitivamente se siente más como un tema que no quedó para Astroworld más que uno de James Blake. Comparando esto con temas como “Barefoot in the Park”, donde Rosalía y Blake se balancean perfectamente, entregando performances muy bien logradas y coherentes entre sí, o “Where’s the Catch?” con André 3000, se hace más evidente que en los temas con Metro Boomin y Travis Scott no existe tanta química entre las partes como para que terminen entregando un producto consistente, por lo menos para mí.

Y, honestamente, hay varias partes del disco que en general me parecieron muy poco interesantes, especialmente el tema homónimo y “Lullaby for My Insomniac”, que cierra el álbum. Tampoco es que hagan algo precisamente mal, están bien producidos y las performances vocales de Blake son sólidas, pero simplemente no resultan tan atractivas como otros temas del disco.

Realmente hay muchas cosas que están bien con este disco, definitivamente no me parece malo en absoluto; el único problema es que no me parece tan consistentemente interesante como sus álbumes anteriores. Hay muchos momentos de este lanzamiento a los que probablemente vaya a volver en el futuro, y quizás me termine gustando más en escuchas posteriores, pero, por el momento, creo que es un disco que hace las cosas bien, aunque podría haber sido un poquito mejor.

Nota final:

6.5/10