Entendiendo música experimental – Reduccionismo

pmreduccionismo
¿Cómo se explicaría el Reduccionismo en la música? Eso me pregunté ayer viendo la sorpresiva aparición de un disco de este género en puestos altos del chart de 2019 de Rate Your Music. Es muy difìcil tratar de resumir un movimiento tan extraño. Como era de esperarse, la información en español sobre este y varios movimientos experimentales similares es nula. Ni siquiera en inglés he podido hallar un artículo especializado en ello; la Wikipedia en inglés apenas tiene una muy mediocre entrada de tres líneas para este género (aparte de las muy ambiguas definiciones del género en sitios como el ya mencionado Rate Your Music, The Guardian o Chicago Reader). Y bueno, debe de ser porque a los artículos de música experimental no los lee ni Dios. Pero, de todas formas, siempre habrá algún forastero interesado en explorar los sótanos más oscuros de la música moderna y alguien tiene que hacerse cargo de ello.

Mark Hollis ESPECIAL
“Me gusta el silencio. Me quedo fascinado con este. No tengo ningún problema con ello. Ya sabes, es puro silencio. Es como que, si vas a reemplazar el silencio, asegúrate de tener una buena razón para hacerlo”.
― Mark Hollis de Talk Talk.

Es un género que trabaja desde el sonido más natural al más artificial. Pero dejemos todo en claro. Todo el Reduccionismo está basado en el silencio o, al menos, en los sonidos que nadie oye. Paradójicamente, las piezas de reduccionismo sí tienen sonido. No hay que meter al silencioso 4’33 de John Cage a la bolsa de este movimiento. 4’33 es una pieza “musical” indeterminada; es decir, trabaja con la aleatoriedad sin la intervención previa o posterior concebida del intérprete. En otras palabras, Cage deja el supuesto silencio solo tal y como está. El reduccionismo es diferente y resulta complicado y ambiguo definirlo en una sola oración. El término general, en lugar de definir exactamente el sonido y métodos de composición, funciona para englobar una filosofìa o estética sonoro-musical concentrada en el silencio (es por eso que una pieza de Onkyo suena totalmente diferente a una composición clásica reduccionista). El término abarca desde colocar silencios prolongados en composiciones hasta trabajar digitalmente con sonidos inaudibles para convertirlos en música. Este movimiento comparte grupo sanguíneo con la Improvisación Libre, los Field Recordings, la Música Electroacústica, la Música Electrónica, la Música Clásica y la Música Concreta.

pmreduccionismoseparador01
El Lowercase es algo que llamaríamos una forma radical de experimentación musical. El Lowercase es jugar con los sonidos que nadie escucha. Ya el buen samaritano Steve Roden, nacido en Estados Unidos, patentaba el término para englobar sus insólitas experimentaciones. Por citar ejemplos, en 1998, con Crop Circles, amplificaba el sonido del maíz y en 2001, con Forms of Paper, consiguió un acuerdo con una biblioteca para grabar el silencio acompañado del movimiento de las inaudibles hojas de papel. No obstante, todo sugiere que la primera manifestación de Lowercase fue en 1993 con Un peu de neige salie de Bernhard Günter: una pieza quieta de Microsound elaborada a base de samples casi inaudibles.

steveroden
Steve Roden

Como su traducción literal (“minúscula”) alude, el sonido del Lowercase se construye a partir de las manifestaciones más diminutas de la naturaleza adosadas al silencio. Es por eso que tiene cierta cercanía con la música concreta y la electroacústica. Grabas el caminar de una hormiga o un pedazo de cereal inerte, amplificas su “sonido”; elevándolo a un número altísimo y ya estarás haciendo Lowercase. Pero, dejando a un lado lo ridículo que puede llegar a sonar esto, la elaboración de algunas de estas piezas requiere una gran destreza técnica-teórica, extraña en el mundillo de la música más experimental. Además de poseer conocimientos en electrónica, física e incluso composición, estos artistas tienden a darle mucho valor a la interpretación y al contexto de sus grabaciones. Es, pues, lo que los cristianos llamamos arte conceptual.

pmreduccionismoseparador02
La escena experimental japonesa siempre ha desafiado a los blandos oídos occidentales. Las más estrafalarias improvisaciones y el noise más agresivo del mundo provienen de este país. Por los años 90, surge un estilo musical que trata al sonido desde un punto de vista estrictamente fisicalista: el Onkyo o Onkyo-kei.

16636418367_a9975497fa_b
Taku Sugimoto

Probablemente el gestor del género haya sido Taku Sugimoto, un compositor e improvisador académico japonés que en sus primeras improvisaciones grabadas ya daba indicios de tratar a su guitarra de una manera un tanto extraña. Es con Myshkin Musicu for Electric Guitar (1996), Fragments of Paradise (1997) y Opposite (1998) que el género agarra forma. El Onkyo se relaciona con el Reduccionismo por la forma en que está concebido. Utilizando técnicas de improvisación electroacústica, el sonido del Onkyo se construye a partir del contacto de equipos de grabación con las ondas y vibraciones inaudibles ejecutadas en objetos que, en su mayoría, son instrumentos convencionales: una guitarra, un piano, un sampler, etc. En resumen, el Onkyo hace música de la manera en que los instrumentos no están hechos para hacerla.

pmreduccionismoseparador03
Se asemeja a un cuasi-minimalismo extremo y se dota de las características esenciales del género. Se diferencia del Lowercase por ser este un término generalizado. Como ya se dijo, el Lowercase juega con lo casi inaudible. En cambio, las composiciones reduccionistas “clásicas”, hacen particular énfasis en sonidos prolongados normalmente quietos e intervalos bruscos entre silencios y notas. Muchos artistas de este estilo son parte de la discográfica alemana Wandelweiser Records. Algunos artistas (Jürg Frey, Michael Pisaro) suelen jugar con Field Recordings y cortes bruscos de silencio.

jurgfrey
Jurg Frey

pmreduccionismoseparador04
Querramos admitirlo o no, el reduccionismo es música experimental ciertamente desafiante. Es prácticamente imposible que haya gente que escuche esto superficialmente por gusto; apenas podría funcionar como ambient o como noise. Es arte conceptual: el tronco del Reduccionismo está en la idea de su realización. Para poder “disfrutarlo” primero debes ponerte en contexto y luego darle un valor a su materialización. El reduccionismo, como música, apenas habla por sí mismo; necesitas encontrarle un significado extrínseco. Así pues, por si te interesa, abajo te dejo algunas grabaciones “amigables” para ir probando el olor a moho del sótano y cómo una hormiga te canta al oído.

pmreduccionismoseparador05