Postentrevistas | Subir en Busca del Aire

Yo estaría casi seguro al decir que todo fanático del screamo, hardcore o emo latinoamericano alguna vez escuchó el nombre Subir en Busca del Aire, ya sea navegando por algún grupo de Facebook, dando vueltas en YouTube o buscando blogs dedicados al DIY de la década pasada. Y tiene mucho sentido. La banda es más que intrigante desde un comienzo. Nos dejan materiales que no sabemos si son oficiales o no: grabaciones de screamo lo-fi de altísima calidad en su composición, marcando el camino que querían seguir muchas bandas de este subgénero del hardcore durante los años pasados. Subir en Busca del Aire es un nombre fuerte en el emo y hace poco —luego de enterarme de que su primer demo fue reeditado en 2018— tuve la suerte de contactar con Gustavo Aracena, bajista de la banda durante su tiempo de vida. Tuvimos una charla en la que hablamos sobre el pasado de la banda, su presente personal y todo lo que pasó durante ese tiempo.

554453_10200128402151324_2054085446_n
PM: ¿Cómo y cuándo comenzó lo que fue Subir En Busca Del Aire?
GA: Subir en Busca del Aire fue la continuación de Una Temporada en el Infierno, una banda de punk emocional muy influenciada por las canciones que escuchamos, junto a Mauricio, que cantaba (yo tocaba el bajo), en un cassette de una banda francesa llamada Peu Être que había sido editado en un sello argentino, Schulin, si mal no recuerdo. El tape era “Langue et civilisation hardcore”, y fue bastante decisivo para nosotros porque era más primitivo y caótico que el 7” y el split que tenían con Anomie, que también nos gustaba bastante. Estas canciones tenían lo que nos movía: ruido y actitud, sonaban diferentes. Así empezamos la etapa con Una Temporada, a mediados de 2001, en Talcahuano, una comuna del sur de Chile. Era principios de 2003 cuando, en Una Temporada, quedamos sin baterista y guitarrista, quienes estaban interesados en otros sonidos. Estábamos Chispa y yo, con más ganas que otra cosa, y queríamos seguir en la misma línea de bandas que, en ese entonces, nos movían -y aún nos mueven- como Born Against, los ya mencionados Peu Être, Alcatraz, Indian Summer, entre tantas otras de los noventa. En ese sentido era difícil para nosotros sumar gente porque en la escena hardcore punk donde vivíamos, Provincia de Concepción, nuestros contemporáneos estaban más interesados en el hardcore melódico, el punk pop o el hardcore metalizado, entonces era difícil seguir porque no había a quién recurrir, porque simplemente no se interesaban. Y en gustos, no hay mejores ni peores.

Eran los tiempos de la fiebre funpipolera y sus derivados profusos en ternura, el straight edge sonaba a metal y los punks nihilistas llevaban más de 20 años atrapados en el mismo círculo. Donde nos movíamos era una etapa de descubrimientos y sorpresas continuas, claro, éramos jóvenes.

En fin, tuvimos suerte. Mauricio conoció a Valentina, que tocaba el bajo en una banda que no tuvo la notoriedad que se merecía pero que eran increíbles, Formatos Breves; ella se unió a tocar la guitarra; Valentina nos presentó a Gustavo Castro, que se sumó con la otra guitarra; y por ambos llegamos a Carlos Yévenes, quien tocó la batería. Ahí, por fin, logramos tener una formación estable, por un tiempo breve. Ese año grabamos la demo, de cuatro canciones, tres originales y una que acarreamos de Una Temporada y que la letra era un extracto de la novela existencialista Demian, de Hermann Hesse. Valentina, que tenía otras inquietudes, nos dejó de un día para otro. Sin dramas. “Chao, me voy”, dijo. Nunca más la vimos. Y Gustavo, trajo a su hermano, Claudio, que llegó con ganas e ideas. Y ahí sí que tuvimos la formación definitiva.

El 2003 tocamos poco y nada; en 2004 no paramos, y en 2005 empezamos bajar la intensidad hasta terminar luego de una presentación en San Bernardo, comuna al sur de Santiago. Esa noche cada uno siguió su camino; los hermanos Castro volvieron a Concepción; Yévenes, no sé que hizo, pero nunca más lo vi. Y con Chispa nos quedamos en casa de un amigo en Santiago. Así murió Subir.

PM: ¿Qué fue exactamente Una Temporada en el Infierno?
GA: Fue una banda de Talcahuano, una ciudad portuaria con gente que devino en cualquier cosa con el fin de sobrevivir luego que las empresas pesqueras cerraran tras arrasar con las especies marinas comestibles de la región. Se acabó la bonanza de fines de los ochenta y principios de los noventa, y la ciudad se desplomó, en lo anímico, urbano y medioambiental.

Con Una Temporada tocamos bastante, pese a que en Concepción, la capital regional y donde se realizaban las fechas, encajábamos muy poco. Pero tampoco es que estuviéramos tan solos: a 90 kilómetros queda Chillán y ahí tocamos muchas veces, como si fuera en casa. Chillán es una ciudad pequeña, con convicción agro, donde había gente que estaba en nuestra sintonía: les gustaba el punk y sus derivados, eran muchos más abiertos, comprensivos y abrazaban las causas que nosotros también seguíamos; además de tener gustos musicales similares, que, para bien o para mal, era el primer nexo, el primer paso que se daba en esas relaciones de amistad juvenil, que en varios casos hasta hoy mantenemos, pese a la distancia.

Paréntesis: en noviembre pasado tocaron en Chillán Disturbio Menor y Enfermos Terminales, bandas germinales de la escena DIY en Chile y fue estimulante ver a los mismos de siempre, más canosos, más panzones pero con las mismas convicciones, moldeadas por los años, por la experiencia.

PM: A través del tiempo de vida de SEBDA hubo bastantes cambios de miembros, ¿a qué se debía todo esto?
GA: Pasaron varios, cerca de 12 personas, pero es porque hubo gente que nos apoyó un par de fechas, como Álvaro, de Formatos Breves, en la batería; por ejemplo, él lo hizo por un por un tiempo determinado para que la banda no parara; a él tenemos mucho que agradecerle porque era un tremendo baterista, joven, que tenía otros gustos musicales pero fue muy solidario. En síntesis, pasó mucha gente, que jugó un rol de apoyo más que de desacuerdo.

523160_10200128369270502_434609592_n
PM: ¿Se sintieron parte alguna vez de una “escena”?, ¿y cómo fue mantener activa la banda durante su tiempo de vida?
GA: Nos movíamos en la escena punk; el concepto de escena a veces puede sonar reduccionista, pero en términos generales tocábamos música que surgió del punk y nos presentábamos con bandas de la misma línea. En ese sentido, sí, nos sentíamos parte de la escena general, esa donde podías ver en una tocata que tocara una banda hardcore, otra punk ramonera, una banda melódica, etc. Yo hacía fanzines, me carteaba con gente, pedía discos por correo, ayudaba en lo que podía… Era parte de ese mundo. Hoy hago casi lo mismo, pero con otro sentido: soy un observador, mis preocupaciones son amplias y mi escala de prioridades no se asemeja a la que tenía hace 20 años.

Siguiendo con la pregunta, en ese tiempo, donde no encajamos fue en esa escena hardcore militante que golpeó en los noventa/-principios del dos mil donde aparecieron jóvenes que pensaban que acarreaban una nueva verdad y estaban ensimismados en su dieta alimenticia, sus códigos de vestimenta, sus tatuajes de colores, discos que sonaban muy parecidos entre sí, para qué hablar del arte y la estética, y un discurso inalterable para un momento de la vida, y que eran poco inclusivos. Obviamente no generalizo, porque también había gente que tenían apertura a ideas distintas. Me acuerdo una vez: a Concepción llegó una banda de Santiago, que tocaban youth crew, eran muy pendejos, muy engrupidos, y molestaban a las bandas que eran más tradicionales. Les gritaban en términos peyorativos: “Tócate una de Ramones, tócate una de los Misfits”. Esas cosas de “lo mío es lo mejor”, “somos lo nuevo, lo guay”, nunca me gustó. Por mucho tiempo me quedó dando vueltas ese comportamiento vertical.

En ese tiempo me molestaban esas actitudes, y estaba bien que lo sintiera así, todavía me pasaría lo mismo; pero ahora lo veo en perspectiva y, claro, eran adolescentes, ¿qué más se puede pedir? Es imposible querer que el punk esté compuesto por un conjunto de gente políticamente correcta o comprometida. La gente cambia, es parte de la vida. El problema es cuando no te importa el de al lado, cómo se pueda sentir, te radicalizaste o, no sé, te tatuaste las equis straight edge, o vegan en el pecho y después caes en las drogas duras, en el consumo de carne… al final uno acarrea una historia. Me salí un poco del tema.

A la pregunta: ¿cómo nos iba en la escena punk? No nos tomaban mucho en cuenta, para ser sinceros: no dábamos para mosh, no hablábamos de la amistad, la familia y la violencia en la calle, pese a que éramos de Talcahuano, donde los barrios, sobre todo en la noche, eran zonas peligrosas. Pero teníamos amigos, y a ellos sí les gustaba lo que hacíamos, particularmente gente de Santiago, Chillán, Talca y Temuco. A veces, nos invitaban a tocar con bandas con intención indie, y ahí tampoco pegábamos tanto porque Mauricio siempre fue intenso, y solíamos tocar entre bandas con una vocación melódica. Pero tampoco es que nos importara, y no es que nos sintiéramos unos provocadores: tocábamos lo que nos gustaba; nos sentíamos realizados dándole un poquito una vuelta a la tuerca, porque claramente no inventamos nada.

543910_10151540864332948_1697715433_n
(foto de la última presentación de la banda, 2013)


PM: ¿Cuáles fueron las principales influencias del grupo durante su vida?
GA: Como detallé anteriormente partimos con la demo de Peu Être, me acuerdo que ese tape se lo compré a Fede de Sniffing; en esos años él tenía una envidiable distro, además del sello del mismo nombre que editó discos clave, para los interesados en cierta música de Latinoamérica en los noventa. Volviendo a la distribuidora, estaba muy actualizada con lo que estaba pasando en ese tiempo en el mundo. Y claro, con él conseguí muchas cosas, que vendía barato, que atesoro hasta hoy y que sus precios se fueron a las nubes: LPs y EPs de Disclose, Indian Summer, Anomie, Battle of Disarm y un considerable etcétera. Volviendo a las influencias, está el emo francés y elementos del post punk más árido, seco.

Te hablo por mí, pero mis bandas favoritas son Born Against, Man Is The Bastard, Alcatraz, Active Minds, en cuanto a punk; y de la vida, Nirvana (gracias a las entrevistas que leía di con Sonic Youth, Dinosaur Jr, Black Flag, Bikini Kill y tantas otras bandas), Sonic Youth, Public Image Ltd, Wire… Cuando niño aluciné con el cassette de New Jersey de Bon Jovi; también con el Out of Order de Rod Stewart.

Y de escritores, me gusta la narrativa y la no ficción; ahí despunta George Orwell, por su trabajo en ambas áreas, con énfasis en su escritura como Homenaje a Cataluña, Sin Blanca entre París y Londres; me gusta leer la New Yorker; leo, por lo bajo, dos diarios todos los días (las secciones de política, cultura y reportajes, más que todo); mis escritores favoritos de hoy, sin orden de importancia, son Susan Orleans, Julian Barnes, Emmanuel Carrere, Alejandro Zambra, Richard Ford, Jonathan Franzen y Paul Auster. De Argentina, estoy entrando al mundo de Samantha Schweblin.

En ese tiempo estaba pegado con los existencialistas europeos y los rusos más accesibles y universales, y con los críticos de la globalización más conocidos, como Noam Chomsky. En música, lo último que he escuchado y visto y que me ha gustado es el último de Physique (The Evolution of Combat); Haram, una banda sin igual de New York, que son toda una experiencia en vivo; los vi en Chicago y son extravagantes, dejan la vida; lo mismo, Poster Children, que el año pasado sacaron nuevo disco; y ahora, que vivo en Barcelona, recomiendo una banda nueva de acá, con gente que lleva años haciendo cosas, que se llama Irreal; no es nada nuevo bajo el sol, pero me gustan. También están La Llàgrima, Chrome, Lux, Pesadilla, Avslag, entre otras, que suenan bastante bien.

PM: Habiendo tanto material de la banda en internet, ¿cuales realmente fueron los materiales oficialmente lanzados?
GA: Solo el demo de 2003, que constó de tres tiradas, con tapas distintas y en cassette blanco. El arte fue de Germán Lagos, que lleva adelante el portal y sello, Podrido, quien además toca ahora en una banda que se llama Culpables!. La versión 2018 del demo los distribuye Discultura, una distro de Concepción que está más al tanto de lo que pasa hoy por hoy.

PM: ¿Cómo se dio toda la situación del split con Teoría De Un Sueño Muerto?
GA: Se dio a medias, y mal; se dio primero que todo porque yo conocía a Mateo, un punk de Villarrica que hoy vive en Los Ángeles, Estados Unidos, y teníamos gustos similares relacionados con esa escena de emo violence que despuntó a fines de los noventa. Teoría eran rápidos y los encontraba interesantes, sobretodo por la propuesta que se veía muy poco en Chile. Además, como eran del sur me parecía más excitante aún porque son zonas donde las escenas son más pequeñas (hablo de la época que conozco, no sé qué ha pasado en los últimos 19 años, me imagino que ha crecido bastante).

Me salí un poco del tema, en fin… en septiembre de 2005 grabamos cinco temas, tres que se iban a usar para un split con Teoría y dos con una banda alemana que se llamaba Katyn, pero al final todo quedó en nada. El que se ofreció a sacar el split con Teoría tenía una propuesta muy rara: lo editaría en cassette pero no nos pasaría ninguna copia; le respondí que necesitábamos una copia para cada uno, y listo… después no sé qué problema tuvo pero finalmente no lo hizo.

Con los años un conocido de Temuco, sin contarnos que lo haría, sacó el split con una portada a su gusto, tomó las canciones que quiso y las sumó al split. En rigor para mí ese trabajo no existe. Cuando le pregunté a él si tenía una foto, por último, para saber qué onda, porque esto lo supe años después, ni siquiera envió una foto. Todo fue al lote, aunque tampoco es que me moleste porque a esas alturas me daba lo mismo, era 2013, y, por último alguien se interesó en el trabajo. Y eso lo agradezco.

PM: Recién hace unos días me enteré que el primer demo de la banda fue relanzado luego de 15 años por el sello Cisnes Salvajes, ¿de dónde surgió la idea de reeditar ese material?
GA: Cisnes Salvajes es una etiqueta que surgió para sacar el demo en 2003 junto a unos amigos de Chillán. Ahora, Cisnes Salvajes soy solo yo, y además de un sello (edité en noviembre pasado además de la demo de Subir, el primer trabajo de Riesgo, una banda del barrio latino de Chicago que tiene gente de Los Crudos y Sin Orden), también es un fanzine del que saqué 50 copias y se acabaron en una semana, lo que me alegra, pues amo el formato de los zines impresos. Hace menos de un mes subí el material a este blog (http://cisnes-salvajes.blogspot.com/) y fue increíble la recepción que tuvo. Fue un mundo nuevo para mí: miles de visitas; gente que me escribió para contarme qué le parecieron los textos: fue gratificante. Ya estoy trabajando en una segunda edición que sería para el segundo semestre de este año: aprovechando que pasó por Barcelona, me encontré con Esnaider, de Huasipungo, así que lo entrevisté; ahora espero sumar más relatos; hay uno que me interesa bastante y que tiene que ver con ex gente de Ratka que vive acá y con la que me gustaría hablar de migración, trabajo, música, y otras cosas de la vida. Reedité la demo porque quiero ordenar la discografía de Subir, y porque me sirve para mantener contacto con gente de otros lados con los que compartimos ideas y gustos.

R-4309885-1361394834-9223.jpeg
(scan de la J-card del primer demo de la banda, lanzado en 2003)

PM: Y hablando del demo de 2003, ¿cómo fue el proceso de grabación y difusión de dicho cassette? ¿y cómo fue su proceso de grabación luego de ese demo?
GA: No recuerdo muy bien la verdad como fue el proceso. Sí recuerdo la difusión: salieron en total cerca 100 copias en tres diseños distintos, uno más artesanal que otro. Y no sé si se vendieron muchos, pero se regalaron hartos; la mayoría, porque esa era la idea. Era la época de Soulseek, entonces, más que vender era mostrar la banda pero sin perder la importancia del objeto. Hablamos de 2003, hoy es otro el sentido. Imagínate, en una letra hablamos de la televisión, un modelo de negocios que agoniza.

PM: ¿Qué surgió luego de la disolución del grupo, siendo que su tiempo de vida fue relativamente corto?
GA: Después, con Chispa y Alberto, ex Estoy Hartx y Falsa Esperanza, hicimos una banda instrumental con sensibilidad emocional. Se llamó Chloe Saloniki y la verdad no sé si tenía mucho sentido el grupo; tocamos siete veces, dos en Chillán, una en Temuco, otra en Talca, dos en Concepción y una en Talcahuano. Fue un periodo que no alcanzó el año y que terminó de golpe: unos skinheads matones del puerto querían golpear a Mauricio – eran cinco contra uno, tipos muy alienados, dominados por un tipo que los tenía domesticados para agredir gente, así que ese día decidimos no tocar más. Y no tocamos más… hasta 2013, que tocamos dos fechas con Subir, pero la verdad no era lo mismo. Nos preguntamos: ¿qué hacemos? “Hasta luego”, fue la respuesta.  Mauricio tiene hace años un alter ego llamado The Mugris, con el cual toca música electrónica de vanguardia en la escena DIY y ocupa diversos equipos para hacer los sonidos que quiere lograr.

PM: ¿Alguna vez se dieron cuenta del cierto estado de “culto” al que llegó la banda entre fanáticos del screamo?
GA: No sé si de culto porque hasta el momento nadie nos ha ofrecido reeditar la demo o juntar los temas en un mismo trabajo, pero sí hay gente que le gusta el emo-core, que se entusiasma en buscar y conocer bandas, que nos ubica por lo menos de nombre. Como somos de la época de Soulseek llegamos a muchos países y por lo menos en Hispanoamérica hay un par de personas que nos conocen. Y eso a mí me agrada porque gracias a ello hasta el día de hoy conozco gente, y entablamos relaciones de amistad. Yo sigo escuchando y comprando discos, zines y libros ligados al hardcore punk; voy a shows cuando puedo y por trabajo me ha tocado viajar y juntarme con gente de diversos países que los conocí gracias a la música, por carta o mails. Y eso para mí es enriquecedor. Tengo 40 años, en abril cumplo 41, y, mientras me dé el tiempo lo seguiré haciendo. Claro, ahora es más fácil porque estoy estudiando un máster y tengo tiempo. No sé más adelante.

PM: Y para finalizar: ¿hay planes de editar algo más de la banda? ¿y existe la posibilidad de que hayan canciones que no hayan salido a la luz?
GA: Grabamos solo 10 canciones, las que surgieron en los dos años y medio de ruido; está todo en la red pero desordenado, y el objetivo que nos queda es ese: darle un sentido, y este año sacaríamos una demo con otras cuatro canciones; y quedarían dos sueltas, que son las canciones que fueron la quinta opción en el primer y segundo trabajo. No sé qué pasará con ese material, la verdad.

399151_10200128384750889_952084996_n